
En enero de este año concreté uno de los hitos más importantes desde que inicié mi proyecto empresarial en China: el envío del primer contenedor bajo la marca Habaki desde China hacia Chile. El cargamento incluyó bolsas de papel kraft para packaging de alimentos, un producto cada vez más demandado en el contexto global de transición desde los plásticos hacia soluciones más sostenibles.
Este es un paso clave después de años de trabajo
Después de un largo periodo construyendo redes de proveedores, visitando fábricas y participando en ferias industriales en distintas ciudades de China, finalmente llegó el momento de concretar el primer envío bajo mi propia empresa. El producto elegido fue bolsas de papel kraft para la industria alimentaria, un sector que conozco bien desde mi etapa profesional en Chile antes de mudarme a China.
Este tipo de packaging está ganando cada vez más protagonismo en Chile y en muchos otros mercados, impulsado por regulaciones ambientales y por consumidores que buscan alternativas más ecológicas frente al plástico.
Viaje a Xiamen para supervisar la producción
Para un momento tan relevante decidí viajar personalmente a Xiamen, en la provincia de Fujian, al sureste de China, con el objetivo de visitar la fábrica de mi proveedor y supervisar de cerca el proceso final antes del envío.
El día comenzó extremadamente temprano. A las 4:00 de la mañana salí desde Shanghái rumbo al aeropuerto de Hongqiao, desde donde tomé un vuelo de aproximadamente una hora hacia Xiamen. Al llegar, el proveedor me estaba esperando y antes de dirigirnos a la fábrica me invitaron a desayunar, un gesto muy típico dentro de la cultura de negocios china.
Ya en la planta, tuve la oportunidad de recorrer las distintas secciones de producción. Me mostraron todo el proceso: desde la fabricación de las bolsas, el control de calidad, el empaquetado en sus respectivas cajas y la preparación para el envío internacional.

Reunión de negocios y gastronomía local
Tras la visita inicial a la fábrica, fuimos a almorzar una especialidad local de la región: hot pot de mariscos, donde pude disfrutar de la gastronomía típica de Xiamen.
Después del almuerzo volvimos a las instalaciones de la empresa para continuar con la parte más estratégica del viaje. En las oficinas de la fábrica tuve la oportunidad de sentarme a conversar con la vendedora y el dueño de la empresa, analizando no solo este primer negocio, sino también las distintas oportunidades de colaboración a futuro.
Más allá de este primer cliente y este primer contenedor, discutimos la posibilidad de trabajar en conjunto para desarrollar nuevos negocios en Latinoamérica, ampliando la oferta de productos y explorando mercados adicionales en la región.

El momento clave: cargar el contenedor
Luego de una breve pausa y una cena en un restaurante local, otra oportunidad para seguir disfrutando de la cocina de la zona, regresamos a la fábrica para el momento más importante del día: la carga del contenedor.
A eso de las 8 de la noche comenzó el proceso, donde supervisé personalmente cómo se cargaban las cajas con las bolsas de papel kraft dentro del contenedor que sería enviado al puerto.
El proceso duró más de dos horas y terminó pasadas las 10 de la noche. Fue un día extremadamente largo, pero también profundamente satisfactorio: ver el contenedor lleno y listo para su despacho marcó un hito histórico para Habaki.
Este primer envío representa el inicio de lo que espero sea el primero de muchos contenedores, tanto con este proveedor como con nuevos socios comerciales en distintas industrias.

Un día para conocer Xiamen
Después de una jornada tan intensa de trabajo, al día siguiente tuve la oportunidad de conocer un poco más de la ciudad. Los vendedores de la empresa me llevaron a recorrer algunos sitios históricos de Xiamen, incluyendo antiguos templos reconocidos como patrimonio cultural de la UNESCO.
Como alguien apasionado por la historia y la cultura, fue una experiencia que disfruté mucho. Fue también una excelente oportunidad para compartir de forma más relajada con el equipo del proveedor, quienes actuaron como guías locales antes de llevarme finalmente de regreso al aeropuerto para volver a Shanghái.

Mirando hacia adelante
Volví a Shanghái con una enorme satisfacción: el primer contenedor de Habaki ya estaba en camino hacia Chile. Más allá del valor simbólico de este envío, representa la confirmación de que el trabajo de construir relaciones en China, visitar proveedores y entender la industria local da resultados.
Ahora el objetivo es seguir avanzando: consolidar este negocio, desarrollar nuevas líneas de productos y continuar conectando proveedores chinos con oportunidades en Chile y Latinoamérica.
Si algo me dejó claro este viaje es que este primer contenedor es solo el comienzo.

